«Un programa de inserción debe adaptarse al joven, no al revés»

59 jóvenes, tutelados por el sistema de protección del Principado, recibieron el apoyo de la Fundación Hogar de San José al llegar a la mayoría de edad.

«Nuestro objetivo es dar cobertura y no dejar abandonados a los chicos y chicas que se han alojado en el Hogar San José o en alguna otra entidad del sistema de protección del Principado cuando llegan a la mayoría de edad», explica Rafael Piñera, director de la Fundación Hogar de San José.

Para ello, la entidad dispone de un programa inserción laboral y autonomía personal dirigido a estos jóvenes que ha contado con el apoyo de la Fundación La Caixa desde 2018. El programa ofrece soporte en materias como la formación, la búsqueda de empleo o de vivienda. El año pasado, 59 personas se beneficiaron de él, de las que 44 eran chicos y 15 chicas. En el ámbito laboral, 24 usuarios consiguieron empleo, 18 de ellos con contratos de más de seis meses de duración. En cuanto a la formación, 15 jóvenes obtuvieron un certificado de profesionalidad de nivel 1.

El programa de apoyo en la mayoría de edad comenzó en 2010. Durante este tiempo ha evolucionado hacia una atención integral, incorporando nuevos recursos como el programa de apoyo psicológico y emocional, que en 2019 atendió a 25 jóvenes.

Esta evolución responde a la adaptación del recurso a las demandas reales de los propios jóvenes. «Muchas veces, en este tipo de proyectos se comete el error de prever nosotros las necesidades que van a tener y que suelen empezar por el empleo y la formación. Y a veces, un chico no está para trabajar porque lo que necesita, en ese momento, es que se le apoye en el aspecto emocional o poder estar unos meses en una vivienda de emergencia. Cuando reciben lo que de verdad necesitan, lo demás funciona bien»

Son los jóvenes los que voluntariamente solicitan este servicio. Cuando lo hacen, un grupo de educadores los entrevista para conocer sus intereses. «En función de sus necesidades y preferencias se marcan unos objetivos con ellos y se empieza a trabajar de una manera muy artesanal con cada uno», explica Piñera. En algún caso, si la prioridad es el alojamiento, la organización les ofrece una de sus viviendas de emergencia. Si la intervención se centra en el ámbito laboral, «disponemos de contactos con empresas y se les intenta colocar, aunque es algo muy difícil», añade el director del Hogar de San José.

El Comercio, 21 de julio de 2020