Descripción del modelo de atención

Se propone un modelo de intervención que parte de la concepción de que los niños con los que trabajamos en acogimiento residencial son niños que han sufrido en mayor o menor medida experiencias de abuso y de malos tratos en una edad temprana y que no han tenido la oportunidad de desarrollar un apego seguro por incompetencia de sus padres. Sus primeros años aparecen en muchas ocasiones plagados de interrupciones  en el apego y abandono de las figuras de referencia.

Esta historia vital, con repetidas experiencias de pérdidas y traumas en un cerebro que está en desarrollo y que se está construyendo en relación a otros (fundamentalmente en relación a sus cuidadores primarios-padres) determina la manera en que el niño o adolescente se percibe a sí mismo y a los demás,  la manera en que interpreta las acciones de los otros y en la que construye sus relaciones sociales. Lo que se ve en muchas ocasiones son niños con problemas emocionales, conductuales y sociales desde una edad temprana o que se expresan en la adolescencia.

Por tanto se requiere de profesionales con competencias suficientes para hacer frente a las necesidades específicas que presentan estos niños como consecuencia de las situaciones de estrés traumático que han vivido. Para ello los profesionales deberán:

  • Poseer los conocimientos teóricos básicos que les permitan la correcta interpretación y comprensión de estos niños, desde la teoría del apego, la psicología del trauma y de la psicología sistémica.
  • Realizar un trabajo personal que facilite su autoconocimiento y su autorregulación.
  • Conocer y manejar herramientas y técnicas de intervención básicas para poder construir una relación y un contexto educativo-terapeútico en el centro.

Entendemos que el objetivo central de la intervención educativa es el de crear un espacio de buen trato que permita construir una relación segura con el niño desde la que poder acompañarle en el proceso de reparación del daño que ha sufrido y resiliar.

La intervención con los niños y adolescentes así entendida se realiza fundamentalmente a través de la relación. Es la relación que el educador establece con el niño o adolescente, y no tanto las actividades que se realicen, el elemento posibilitador de cambios.

En muchos de los casos el daño que tienen estos niños es tan elevado que es necesario realizar un abordaje que excede a las competencias del educador, niños con trauma complejo y acumulativo que necesitan una intervención psicológica y terapeútica que se realice en coordinación y acompasada a la intervención educativa de los educadores. Entendemos que esta es la manera de que la medida de protección sea reparadora además de protectora.

Esquema de la evolución del modelo

Protección

Reparación

Acompañamiento