Víctimas invisibles

2016 fue el último año para el que hay cifras oficiales en lo que se refiere a maltrato infantil. Se notificaron 14.569 casos de sospecha de maltrato en el Registro Unificado de Maltrato Infantil, una base de datos en la que se recogen notificaciones de indicios de violencia en el ámbito familiar por parte de profesionales que tienen contacto con menores, como servicios sociales, policía, educadores y sanitarios. Estos datos, son la punta del iceberg de una realidad mucho más brutal de lo que muestran las cifras oficiales, pues en realidad, se trata del colectivo más vulnerable y desprotegido de nuestra sociedad. Solo afloran, aquellos casos en los que terceras personas son testigos o descubren evidencias físicas del maltrato, en cambio, la mayoría, no trasciende porque tienen lugar dentro del ámbito familiar. Está claro que la realidad es mucho más grave de lo que muestran las cifras oficiales. Save the Children estima que el 25% de los menores han sufrido abusos físicos o psicológicos en cualquiera de sus manifestaciones, que incluyen desde violencia emocional hasta un castigo corporal o agresiones físicas graves.

No hay peor trauma que el producido dentro de la propia familia: sus consecuencias tan graves están asociadas al significado de las relaciones intrafamiliares, a la situación paradójica en la que los niños son maltratados por quienes se supone que tienen que cuidarles, protegerles y educarles.

Jorge Barudy

Aproximadamente, el 87 % de los NNA fueron víctimas de sus propios padres. Y es que, no hay peor trauma que el producido dentro de la propia familia: sus graves consecuencias están asociadas al significado de las relaciones intrafamiliares, a la situación paradójica en la que los niños son maltratados por quienes se supone que tienen que cuidarles, protegerles y educarles.